Clic Para Ampliar

En el desastre natural en Japon y de la central nuclear Fukushima-1 se produjeron explosiones en el primer, tercer y segundo bloques, así como un incendio en el cuarto bloque, luego de que en las paredes del edificio fueron registradas dos grietas. El nivel de radiación en la zona de la central subió cientos de veces y se elevó considerablemente en los territorios de las prefecturas de Fukushima e Ibaraki,lo que obligó a las autoridades a establecer un radio de evacuación de 20 kilómetros. Además, en una zona de radio de 30 kilómetros se ha aconsejado a los vecinos que no salgan de sus casas. En esta zona queda todavía unos 140.000 habitantes y en total, más de 446.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus vivendas en las regiones afectadas por el desastre.

El número de víctimas mortales y personas desaparecidas en Japón superó las 10.000, según los datos divulgados por la Policía Nacional de Japón. El martes en la prefectura de Iwate fueron hallados los cuerpos de más de mil personas, informan los medios locales. Para la mañana del martes, los rescatistas encontraron numerosos cuerpos no identificados en diferentes regiones afectadas por el terremoto y el tsunami. De acuerdo con los últimos datos proporcionados por el canal japonés NHK, se consideran desaparecidas más de 15.000.

Los rescatistas proporcionan nuevos informes sobre el hallazgo de centenares de muertos en la costa del Pacífico del país. Todavía no se ha logrado establecer comunicación con varias decenas de miles de habitantes de las ciudades afectadas por el tsunami en las localidades costeras.

En escuelas y otras entidades públicas se reunieron unos 450.000 refugiados. Numerosas personas se encuentran en refugios temporales en lugares poco accesibles, lo que les impide recibir productos alimenticios y agua potable.

Los medioambientalistas también indican que “no existen reactores nucleares seguros”, exhortan a reexaminar algunos proyectos “dudosos” como, por ejemplo, la construcción de centrales nucleares flotantes, y esperan que los gobiernos, al evaluar los riesgos, rechacen la energía atómica y empiecen a invertir en las fuentes limpias renovables de la energía.

Mientras, los sobrevivientes del bombardeo de las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en 1945 muestran una postura crítica hacia las acciones del Gobierno nipón en la presente situación con la central nuclear Fukushima-1. Hirihide Tamamoto, de 80 años, indicó citado por la agencia Kiodo: “Las autoridades y la compañía operadora de la central informan que la fuga de la radiación no representa un peligro, pero opino que su postura hacia la situaci­ón es irreflexiva. Quisiera que se entienda mejor las dimensiones de la crisis”.

Excelente Analisis Via Jonkepa