Cuenta el Dr. Joaquín Balaguer en su libro Memorias de un Cortesano de la “Era de Trujillo” (pág. 409):

“En uno de sus últimos viajes a Buenos Aires, se empeñó en visitar a la señora de Perón. Un día se presentó en la Casa Rosada y solicitó a la secretaria de la Primera Dama argentina la entrevista correspondiente.

La asistente de Eva de Perón, quien conocía la fama de tenorio internacional  del visitante, lo hizo sentar en el antedespacho. Aquí permaneció durante dos horas, y al cabo de ellas, creyéndose menospreciado, se acercó a un jarrón de rosas que existía en la habitación. Tomó de él la flor que le pareció más bella, y poniéndola en mano de la recepcionista, se limitó a decirle: “Dígale, por favor, a la señora de Perón que he venido a entregarle esta rosa, como señal de admiración y de respeto”. La señora de Perón, enterada del gesto, le hizo detener a la salida para que se le llevara a su presencia. Ya junto a él, le dijo bruscamente: “En que puedo servirle señor”. La repuesta no se hizo esperar: “no vengo a pedirle nada. He venido solamente a poner en sus manos este cheque de veinticinco mil dólares para sus descamisados”.

Porfirio Rubirosa Ariza nació en la ciudad de San Francisco de Macorís, el 22 de enero de 1909, y murió en un aparatoso accidente automovilístico en el parque francés Bosque de Boulogne, el 5 de junio de 1965, fue un Diplomático dominicano, piloto de Fórmula 1 para Ferrari, piloto de bombardero B-25, jugador profesional de polo, boxeador, pero destacó mas por ser un reconocido playboy.

Todo el post fue motivado por la entrevista del Historiador José Miguel Soto Jiménez (@sotojimenezV) mientras hablaba, sobre la vida del playboy dominicano, quien me motivo a investigar sobre el encuentro de ambos.

Toda la info Via codigopgt.wordpress.com