Hoy desperté pensando en mis miedos y en como esta sociedad nos conduce al temor. ¿Qué sería de mi vida actual, si a los 27 años hubiera tenido un accidente de tránsito que me dejara con una deficiencia visual? Es difícil visualizar una respuesta, tanto así que se me empieza a agitar el corazón. ¿Te Imaginas ante tal situación?

Cuando tenía 9 años se lo pregunte a mi tía, quien era que me cuidaba en ese entonces y me dijo cierra los ojos, y dime que vez?  Ante tal situación solo cerré  los parpados por unos segundos y no pude ver nada.

Dicen que la visión es el arte de ver lo que los demás no ven. Lo decía Antoine de Saint Exupery en “El Principito”: Lo esencial es invisible a los ojos.

Tenemos que tomar tiempo, para disfrutar y vivir con lo que estás haciendo. Los problemas de la vida no tienen solución simplemente por hacer un hobbie o algo que te gusta. No podemos evitar los problemas de la vida, pero sí nos podemos permitir vivirlos de diferentes maneras.

Vivimos en un mundo de paradojas en el que muchos confundimos los conceptos o creemos tener algo que no tenemos y perseguimos metas que no nos llevan a nada. Cuantas veces nos enfocamos únicamente en tener más dinero por ejemplo. El dinero puede comprar la diversión pero no la felicidad, el remedio pero no la salud, el  lujo pero no la belleza, el nicho de muerte, pero no la paz interior.

Un mundo materialista donde tenemos centros comerciales más grandes, pero menos motivos para gastar en regalos, gastamos más dinero y tenemos cada vez menos porque nos creamos más necesidades. Compramos más y disfrutamos menos. Tenemos departamentos más grandes y familias más pequeñas, más educación y menos formación, más conocimiento y menos juicio, más medicinas y menos bienestar.

Andamos más conectados y sin embargo no hablamos con nadie, porque el facebook te aleja de los que tienes cerca y te acerca a los que tienes lejos.

Esta es la época de los sentimientos falsos, estilos de vida light, la época donde la gente está más feliz pero es menos feliz, donde tenemos todo en la vitrina y nada en el inventario, es decir, estamos más preocupados en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo. Ser feliz no es nada fácil, implica hacer felices a los que están a tu alrededor, apoyándolos en las épocas de sufrimiento y adversidad, pero vale la pena, la felicidad vale todo lo que cuesta.

Cada uno de nosotros tiene muy cerca, al alcance de una decisión personal, metas de enorme trascendencia, el empezar a vivirlas puede ser nuestra prioridad principal.

Extractos del PostHombre ciego, enséñame a ver| ideasvida
Referencias: Ojos que no ven, corazón que sí siente¿Como sueñan los ciegos?