En nuestra vida diaria, es frecuente experimentar situaciones incómodas y hasta dolorosas en los diferentes contextos en los que nos desenvolvemos: universidad, trabajo, amigos, familia, pareja, etc. Aunque algunas de estas experiencias son más desagradables y lamentables que otras, ciertamente cada una de ellas va dejando una huella difícil de borrar en nuestras vidas, puesto que resurgirán en momentos de similar tensión, dolor y angustia.  Ante este tipo de situaciones, la palabra ¨perdonar¨  pareciera sonar ofensiva y hasta fuera de lugar, debido a que el daño ocasionado por tal o cual persona en nuestras vidas pareciera haber socavado lo más profundo de nuestro corazón.

Sin embargo, es importante destacar que cuando hablamos de ¨perdonar¨ no nos referimos a olvidar y pasar por alto los daños y ofensas recibidos por otro. Tampoco se trata de olvidar los eventos traumáticos, desestimar el dolor sufrido y excusar los comportamientos inapropiados. Desde una perspectiva psicológica, perdonar consiste en la capacidad de abandonar el resentimiento y juicios negativos hacia una persona o grupo de personas, y darse el permiso de restituir el vínculo existente con quien nos ha herido de ser posible y conveniente. Por lo tanto, al perdonar el agredido está en todo su derecho de acceder o negarse a restablecer su relación con quien lo ha herido, pero no necesariamente debe cargar con el peso emocional que implica el rencor y el resentimiento.

Esto último, nos lleva a considerar los beneficios de perdonar en situaciones difíciles:

  •     Disminuye el nivel de  estrés y desgaste emocional ante el evento traumático
  •     Facilita la liberación de tensión y rabia
  •     Permite recupera y mantener el control de las emociones propias
  •     Mejora la salud física y reduce los síntomas vivenciados a raíz del evento
  •     Promueve la adaptación y superación de la situación estresante en cuestión

Considerando los beneficios que aporta el perdonar a otros cuando hemos sido agredidos y heridos emocionalmente: ¿Cómo podemos aprender a perdonarlos?

El primer paso para perdona es reflexionar objetivamente sobre el suceso acontecido. En ocasiones, sufrimos agravios por parte de otro los cuales consideramos imperdonables por un sin número de razones. Sin embargo, nuestra reactividad emocional es tan elevada que nos impide sopesar el daño recibido en su justa medida y, en algunos casos, nuestro posible aporte al conflicto vivenciado. Al reflexionar con objetividad sobre lo ocurrido, tenemos una idea más clara de lo que ha acontecido y, por lo tanto, de lo que implicará perdonar a esta persona.

Luego de esto, lo siguiente es externarle nuestra decisión a la otra persona. Perdonar es una decisión, no una emoción. Por lo tanto, para concretizar esta decisión es mejor poner al tanto al otro de ello de ser posible. Asimismo, es preciso dejar claro lo que realmente significa nuestra decisión de perdonarla y, si se desea, extender la invitación de restituir el vínculo y bajo qué condiciones.

El tercer paso para perdonar es aprender a liberar tensión sanamente. Aun luego de haber tomado la decisión de perdonar a quien nos hirió, vendrán momentos en el futuro en los cuales recordaremos con dolor dicha situación y necesitaremos liberar tensión. Es por eso que debemos alerta ante estos posibles ¨flashbacks¨ y busquemos alternativas para descargarnos sanamente (escribiendo en un diario, hablando con un amigo, practicando un hobbie, etc.).

De igual forma, al tomar la decisión de perdonar debemos comprometernos a dejarlo en el pasado. Aunque el daño sufrido por parte de otro puede llegar a dejar secuelas de por vida, es importante que nos comprometamos a no dejar que dictamine nuestro presente y  futuro. Ciertamente, algunas heridas duran mucho tiempo en cicatrizar y pueden afectar grandemente nuestro estado de ánimo mientras lo hacen. Sin embargo, es preciso recordar que tenemos el poder de redefinir nuestra vida en el aquí y ahora hacia un punto más deseable y estable, aunque en el pasado no haya podido ser así.

Por último, es importante recordar que siempre tenemos la opción de pedir ayuda. En ocasiones, no siempre es posible manejar nuestras emociones y tomar decisiones como estas por nosotros mismos, ya sea porque el daño emocional ha sido muy grande o porque no estamos seguros de cómo debemos manejar la situación. En estos casos buscar ayuda de un especialista es la mejor opción, de forma tal que podamos recobrar nuestro equilibrio emocional y tomar la decisión que consideremos pertinente con responsabilidad.

En conclusión, perdonar consiste en renunciar al resentimiento sentido hacia otra persona que nos ha hecho daño, no siempre ameritando la reconciliación como tal. Al perdonar a otros, podemos liberar tensión, retomar el control de nuestras emociones y enfrentar la situación con mayor fortaleza. Para hacerlo, debemos reflexionar con objetividad sobre lo ocurrido y expresarle (de ser posible) al otro nuestra decisión de perdonarlo y lo que esto implica. Es importante recordar que las emociones y sentimientos vivenciados pueden resurgir en el futuro, por lo cual debemos aprender a liberar tensión sanamente, comprometernos a que esto no afecte nuestro presente y futuro más de lo esperable y pedir ayuda cuando fuere necesario.

Via centrovidayfamilia.com Lectura complementaria: Aprende como perdonar Foto: La importancia del perdón en nuestras vidas Getty Images/Vetta