La verdad es que poco se sabe del exilio del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, también no hay ninguna referencia en los libros dominicanos, ni se le ha dado la debida importancia en los planes de educación y los esfuerzos que actualmente realiza el Instituto Duartiano, con el apoyo de la Secretaría de Estado de Educación para que en todas las escuelas del país se imparta dicha enseñanza.

Las causas  principales de su partida fue por la saña y el odio con el que fue tratado por el gobierno dominicano,  también fue objeto de persecución por parte del ejército haitiano, que allanó varias viviendas de Santo Domingo a fin de capturarlo, Duarte con 28 años y otros trinitarios se embarcan rumbo a Venezuela, adonde llegaron el 23 de agosto luego de tocar Vieques y Saint Thomas.

Debía, en principio tratar de salvar su vida y la de sus familiares perseguidos, razón quizás por la que todo el tiempo escondió la existencia de sus dos hijas, Carmen Sandalia (1841) y Sinforosa Duarte Diez (1843), fruto ambas de la relación con su prima Vicenta Diez.

¿Por qué eligió la familia Duarte a Venezuela y no a Puerto Rico, Cuba o Curazao, que eran lugares más cercanos? Se cree que Duarte permaneció por un período de treinta y un años y que gracias a la familia Diez y a sus tíos, los hermanos Diez, tenían buena posición económica en Venezuela, tuvieron amparo y pudieron sobrevivir, también  tenía una posición económica y social airosa y amigos políticos muy encumbrados. Para el momento, el casco central de Caracas estaba habitado por los ciudadanos más prominentes del país, como ejemplo podemos mencionar que la casa en la que vivió el General Duarte hasta sus últimos días, quedaba a unas cinco cuadras de la casa de la familia Bolívar, donde nació El Libertador Simón Bolívar.

En estos primeros años de la llegada de Duarte a Venezuela, este país está sumamente convulsionado y se debate entre diversos intereses políticos: por un lado estaban los militares veteranos de la Guerra de Independencia que ejercían fuertes presiones por encargarse del poder tras la creencia de que por el solo hecho de su participación en la guerra les hacía meritorios para ello, tales como José Antonio Páez (primer Presidente de la República), Carlos Soublette y los hermanos José Tadeo y José Gregorio Monagas, también Presidentes sucesivos.Por otro lado, el Partido Liberal, recién formado y que iniciaba una fuerte lucha para encargarse del poder, eran los comerciantes e intelectuales del ámbito civil que impulsaban las ideas del desarrollo del país según las recién estrenadas ideas liberales –sobre todo en lo económico-, mediante las cuales se presentaban como el sector más idóneo para regir los destinos de la nación

En las ciudades, la constante eran los arrestos, persecuciones y confiscaciones de bienes y, en el campo, alzamientos, montoneras y guerrillas, lo que hacía que se caldearan los ánimos y se mantuviera el país en una permanente zozobra, al punto de que podría afirmarse, sin temor a equivocarnos, que Venezuela a lo largo de todo el siglo XIX vivió una sola guerra civil, con algunos, muy pocos, momentos de calma.Ante tal inestabilidad política y en su condición de extranjero y exiliado, para más señas, por el gobierno dominicano que en algunos momentos fungía como aliado de Venezuela, Juan Pablo Duarte decide no comprometerse –mucho menos a su familia- e internarse en lo más recóndito del país.

Dirige su rumbo hacia la población de San Carlos de Río Negro (hoy Municipio del estado Amazonas) con intención clara de pasar inadvertido.Esta región, habitada en su mayoría por tribus indígenas como los makiritares y los piaroas, y por comerciantes que se dedicaban al comercio fluvial es la que se encuentra Juan Pablo Duarte, y de allí que sea la razón principal por la que muchos de sus biógrafos pensaran en su condición de apóstol y de misionero. Se hace realmente difícil pensar que un hombre de letras –en su condición de políglota por sus estudios en Europa- pero más difícil aún, en su condición de conspirador político y de guerrero militar en su país natal, el General Duarte se haya dedicado en esas selvas al arte de la contemplación.

Su estadía por las selvas vírgenes y en convivencia con los indígenas de la región fue de aproximadamente doce años, poco se sabe de los pasos que dio el fundador de la nación dominicana en la selva. Sus registros fueron destruidos, pero, también gracias a los datos aportados por su hermana, se tiene certeza de que se estableció para 1856 en la región del Apure donde se habían trasladado muchos de los intelectuales, políticos y militares inconformes con la manera como se administraba el país desde el gobierno central y trabó amistad con un clérigo con quien aprendió portugués e historia sagrada.

Memorias de su estadia por la selva
“Las relaciones de mis viajes, las costumbres de los pueblos que visité, corrieron la misma suerte que mis trabajos sobre la Historia de mi patria (…), fueron destruidos”.

No nos podemos olvidar el caso del primo hermano de Duarte, doctor Manuel Antonio Diez, político y prominente intelectual, quien fue Presidente Encargado de Venezuela y quien declara que admira a su primo Juan Pablo.

Duarte  merece  todo el respecto, pero además; merece que el pueblo sepa la verdad sobre los hechos y que la constitución Dominicana le de derechos patrimoniales a los descendientes de esa familia. La descendencia del Patricio Juan Pablo Duarte, convive en Puerto Rico y en Venezuela, sin que ningún nacionalista Dominicano le interese desentrañar el linaje del “Cristo de la Libertad”.

“Muero tranquilo amada patria mía porque se que eres libre y que siempre lo será.” Duarte

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