Da igual que sea un novio maravilloso y encantador: siempre habrá alguna cosa que te moleste de tu hombre. Aunque sea una situación tonta, siempre existe algo que te desagrada de él y que llevada al límite te puede llegar a enfadar de verdad. ¡No tienes por qué aguantar todo!

El problema es que cuando un hombre te hace enfadar, en lugar de decírselo abiertamente, tendemos a ignorarlo y dejarlo pasar sin hablarlo. Si se trata de una situación puntual no pasa nada, pero si se alarga demasiado… aparece el peligro. Probablemente todas esas emociones acumuladas afloren de repente y termines explotando como una bomba de relojería.

Ahora diré las cuatro cosas que mas nos molestan de ellos y unos cuantos consejitos para poder responder a tiempo y que la relación no se desmorone.

1. Nunca toman el teléfono. Las mujeres somos mucho más emocionales que los hombres, eso está claro. Tenemos una mayor facilidad para expresar nuestros sentimientos, sobre todo cuando nos encontramos entre amigas. Por eso, normalmente preferimos las llamadas a los mensajes de texto, mails o chat.

Pero los hombres son más directos y prefieren respuestas rápidas. Es normal que él te envíe un sms corto antes que llamarte por teléfono. A lo mejor esto te hace plantearte si estás saliendo con un hombre tímido o si él no es como tú piensas. ¿Qué hacer?

Qué no decirle: ¿Por qué no me llamas? Si le dices esta frase él se pondrá a la defensiva automáticamente y conseguirás que te llame menos aún. ¡Y ése no es el objetivo que queremos conseguir! Como todos sabemos, presionar a alguien para que haga algo suele traer consigo el efecto contrario.

Qué decirle: Dile una frase bonita como: “Echaba de menos oir tu voz”. Es mucho más delicado, suave y sirve para reforzar un poco su ego. Y en ocasiones, ¡puede hasta que sea verdad! Cuando te llame, dile que te encanta escucharle, que le echas de menos y que te divierte hablar con él por teléfono.

2. Siempre llega tarde. Tu chico te ha prometido recogerte pronto para ir a comer y celebrar el aniversario pero aún no ha salido de trabajar. Quedaron en menos de media hora con tus padres y todavía no se ha duchado. Estas situaciones tan usuales no hacen sino enfadarnos cuando se repiten una y otra vez.

Qué no decirle: “No puedo creer que vuelvas a hacer lo mismo”. Si por ejemplo ésta es la primera vez que sucede, dale un respiro, todo el mundo puede llegar tarde alguna vez. Incluso si tu hombre se ha retrasado anteriormente, echárselo en cara no ayudará nada y probablemente te encuentres, sin comerlo ni beberlo, en mitad de una fuerte discusión.

Qué decirle: “Me he dado cuenta de que últimamente llegamos tarde a muchos compromisos, ¿qué podemos hacer para cambiar esto?”. Esta frase hace que incluyas a ambos en el problema, de manera que él no se sentirá amenazado por tí. Es una relación de dos y le haces partícipe a él, queréis arreglarlo, no le señalas como culpable.

3. Habla todo el rato de su ex. Es un hecho probado que todos, en algún momento, traemos al presente relaciones anteriores. Después de todo sería raro si cuando discutes no surgiera tu pasado, ya que forma parte de tu experiencia y de quien eres hoy.

Pero cuando tu novio menciona constantemente a su ex, es normal que te enfades o enojes. Puede que ni siquiera se dé cuenta o que incluso esté probándote, para ver cómo reaccionas.

Qué no decirle: “Como vuelvas a hablar de ella, esto se acaba”. Los ultimátum raramente funcionan, de verdad. Ni se te ocurra prohibirle hablar de ello porque el resultado será el contrario.

Qué decirle: “Escuchar hablar todo el rato de tu ex me hace sentirme algo incómoda. ¿Por qué razon la que la nombras tanto?”. En el fondo, hablar del tema como adultos, directa al grano y sin reproches mejora la comunicación y nos hace ser más empáticos, es decir, ponernos en el lugar del otro. Tu actitud madura le hará recapacitar.

4. Sale mucho con sus amigos. Cuando dos personas comienzan una relación, de repente han de cambiarse ciertos comportamientos y ceder en algunas ocasiones. De soltero pasamos a estar comprometidos. Con frecuencia, esto conlleva que al menos uno de los dos intente continuar con su vida de soltero, lo que desequilibra la balanza hacia un lado u otro.

Qué no decirle: “Quiero que, al menos, pases tres noches conmigo durante la semana”. De nuevo, el establecer reglas no funciona. Se sentirá atrapado, agobiado e intentará buscar planes alternativos sin contar contigo.

Qué decirle: “Me encanta que tengas tu propia vida social, pero sería estupendo que pudiéramos hacer algo especial entre semana, lo que quieras”.