Los que vivimos en la República Dominicana sabemos que los conchos son el transporte urbano más rápido que hay para llegar donde se valla dentro de una ciudad.

¿Pero dentro de un concho qué vemos, qué escuchamos y qué sentimos?

Lo primero que tienes que saber es que no hay conchos nuevos y si los hay tu nunca te montaras en ellos. Pues entre más viejos son mejor.
Los conchos tienen una carrocería muy dominicanizada, desde cristales de plástico de manteles de mesa hasta los sube vidrios de destornilladores.
Cada montada de concho es una nueva experiencia de aprendizaje ya que se habla de temas económicos y de política con el chófer ya que estos saben de to’.

Pero el simple hecho de montarse en un concho es una travesía y más si te toca montarte de último ya que las puertas de los conchos tienen un sistema que si no la cierras 3 veces esta no se cierra completa y lo que nunca falta “como anoche”.
Si te toca de 3ro en la parte de atrás del concho pobre de ti, quedaras apechurradit@.
Y si eres el primero en la parte de alante te abstienes a que se te clave el cinturón de seguridad y que pongas el concho en N, ya que vas arriba de los cambios.
La música es otro asunto esa bachatica a las 7 de la mañana no falta y no se le puede decir que la baje porque siempre salta uno que no.

Cuando llueve bueno dependiendo si el carro tiene cristales en la ventana la historia varía porque si los tiene se inunda el concho por debajo y si no los tiene pues te jodiste porque escampa más afuera que adentro, agua por arriba, por debajo y por los lados.

Aunque el chófer del concho vaya por la izquierda y hay un pasajero en la derecha, el chófer dobla hacia la derecha a coger un pasajero sin que le importen los demás carros!

El chófer es malabarista, porque cuando le vas a pagar él tira la mano hacía atrás y llega donde estés a coger sus RD$20 pesos.

Estas son las cosas que día a día tenemos que pasar por cuidar el medio ambiente.