El dominicano es feliz aunque la piña este agria.
Aunque no tenga un peso en el bolsillo siempre encuentra una razón por la cual sonreír.
En una casa dominicana puede faltar un mueble, pero no una televisión y si no hay cable le ponen antena!
nunca falta la vecina chismosa que va en la mañana a tomar café y a contar todos los chismes del barrio.
Si te falta una cebolla no te preocupes que la vecina te presta una! Vecina!!

Aquí los colmados te fían cualquier cosa y si no les pagas te publican al frente del establecimiento para que los demás no te fíen.
En la casa de un dominicano de corazón no puede faltar una paila negra que es la de freír o cocinar arroz.
El dominicano no puede tener un peso en el bolsillo, pero siempre hay para una pequeña (cerveza).
De la comida ni se diga, que inventamos un plato gourmet con solo plátanos maduros con salami.

Los jóvenes de 20 años o más jugaron: el topao, las escondidas, vitilla, bebieron agua de manguera, montaron bicicleta, patines, se iban para el río, le daban pelas con la chancleta samurái o con la vara de los 7 cueros, los noviecitos se mandaban cartas y no textos, cuando no había luz de noche se juntaban a hacer cuentos.

Hoy en día esos dominicanos tienen historias que contar y creo que eso hace que seamos tan especiales.
Por eso es que la República Dominicana está entre los 3 países más felices del mundo:-D