El salami es el embutido por preferencia de los dominicanos, se desconoce quien fue la persona que lo introdujo al mercado y a la gastronomía que especialmente se consume especialmente para la cena o en el desayuno.

El problema es que su elaboración no es la mejor de todas y muchas no cumplen con los estándares internacionales de salud, y  casi todos los salamis populares están llenos de grasa y de colorantes, algunos de los cuales incluyen pedazos de huesos triturados, lo que los convierte en productos despreciables.

Al ser un artículo de consumo popular al fin, se aparta de las normas y los estándares de los productos genuinos  que conocemos en Argentina o España.

En el recién estudio de análisis realizados según se expone en un informe presentado por el Instituto Nacional de Protección del Consumidor (PRO-CONSUMIDOR) en dos laboratorios a muestras de diferentes tipos de salami que se fabrican en el país:

  • Se comprobó que en el 97% de las muestras tomadas, el contenido de proteína estaba por debajo del límite establecido que es un mínimo de un 16%  y no aporta el nivel proteico que se presume.
  • Un 15% de las muestras analizadas al salami presentó coliformes fecales, con lo cual se incumple con lo dispuesto en la norma dominicana de salami que establece que este microorganismo debe estar ausente en este embutido y cualquier alimento.
  • El 91% estaban vencidos al momento del estudio.
  • El 69% de las etiquetas revisadas no tenían la fecha de vencimiento del producto.
  • El 95% de los productos no cumple con el etiquetado nutricional.

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